¿Por qué le tememos tanto al vacío?

El jarrón da forma al vacío y la música al silencio”
Georges Braque

amsterdam-752819_1280Cada vez me siento más atraído hacia el vacío, el espacio en blanco, los silencios. Noto cómo el vacío da significado a lo que se encuentra a su alrededor, cómo es parte fundamental de cada cosa, experiencia, ambiente o actividad. Nadie lo podría haber expresado mejor que Lao-tsé: “Lo que le da su valor a una taza de barro es el espacio vacío que hay entre sus paredes”. Sin espacio entre las letras, este texto sería incomprensible; sin silencio nos sería imposible apreciar la palabra hablada.

He descubierto el valor de “lo que falta”, no sólo “lo que hay”. Me refiero a integrar los vacíos en mi vida. Esto puede tomar diferentes formas, a nivel de espacio, significa dejar de abarrotar, aprovechar los vacíos y deshacerse de lo no esencial para disfrutar de un área mayor y llenarla con experiencias, como reuniones con amigos, tranquilidad, un ambiente más armónico, en lugar de hacerlo con innumerables objetos. Me llama mucho la atención cómo, habiendo tanto espacio en un parque, la mayoría de la gente se reúne en un espacio muy reducido, dejando una gran extensión del parque sin usar. Aprovechar el vacío disponible es atreverse a actuar diferente a los demás.

A menudo me quejo de que no tengo suficiente lugar para hacer algunas actividades que me gustan, por ejemplo, pintar. Me doy cuenta de que tengo que crear el espacio, que es necesario ordenar, simplificar, para hacerlo posible. Hacernos un espacio nos permite disfrutar de cada objeto o mueble en nuestra casa o lugar de trabajo. Un área más amplia te permite, si así lo quieres, disfrutar del baile o del ejercicio. Este es el valor que tienen los espacios menos saturados y que nosotros mismos podemos generar.    

De igual forma, dentro de todas mis tareas o compromisos sociales he descubierto la conveniencia de procurarme tiempo libre para “ver la vida pasar”, no hacer nada en particular, tal como hago en algunas de mis vacaciones. Entre actividades también es provechoso tomar descansos continuos, dejar espacios en blanco. Está comprobado que los periodos cortos de trabajo con pausas intermitentes nos hacen más productivos y trabajamos más a gusto. Necesitamos descansar y dormir para poder continuar con nuestra vida en vigilia. Sin esos periodos de inactividad no podemos funcionar.rain-275317_1280

Trato de hacer esto al escribir, me gusta “dejar los textos enfriar” y retirarme un poco antes de continuar o de revisarlos. En mi práctica terapéutica procuro tomarme un respiro entre un paciente y otro. Durante las sesiones, los silencios —vacíos auditivos— pueden generar un descubrimiento importante en mis pacientes. Los espacios en blanco siempre dan lugar a algo nuevo, y es éste su potencial creativo.

Algunas personas se sienten incómodas con el vacío auditivo, como en las conversaciones y reuniones en que los participantes se quedan en silencio. Siempre me he preguntado, ¿por qué tenemos que llenar ese vacío? ¿Por qué no podemos simplemente estar, así unos con otros, tal como lo hacen los amantes y aun así disfrutar? ¿No es ese el propósito de una reunión? ¿Será que no sabemos estar con nosotros mismos y con los demás a menos que haya de por medio un intercambio verbal?

Los amantes y los amigos saben muy bien la importancia que tienen las ausencias, periodos de tiempo vacíos, de aquellos a los que amamos: son una oportunidad para extrañar y valorar la amistad o la relación.

En el cine hay silencios visuales, en ocasiones acompañados de voces en off, que pueden ser muy disfrutables. Debussy afirmaba que la música es el espacio entre las notas y que el silencio también forma parte de una sinfonía. No podríamos deleitarnos con una pieza musical que no tuviera silencios, se necesitan pausas para distinguir la melodía.

En el budismo se nos aconseja vaciar la mente de conceptos, juicios, deseos irrefrenables y creencias inútiles, para llenarla con algo nuevo.

Es lo que hacemos en un proceso terapéutico. Desaprendemos, “vaciamos”, removemos lo no esencial, para posteriormente aprender algo nuevo, “volvernos a llenar”.

Después de todo, el vacío complementa nuestras vidas. Volteemos menos hacia lo saturado,  y más hacia los espacios en blanco, los silencios, las ausencias, lo llano, lo liso, lo natural, lo disponible, lo sencillo. Quizás tengan algo que enseñarnos.♦

¿Cómo manejas los vacíos en tu vida? Si te gustó este post compártelo en twitter, postéalo en facebook, reenvíalo a quien creas que le puede ser de utilidad.  

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