Aprovecha el día: descansa lo suficiente.

El trabajo sin prisa es el mayor descanso para el organismo
Gregorio Marañon

He hecho un gran descubrimiento recientemente. Para hacerlo, he tenido que enfrentarme a mis propias exigencias de que “tengo que ser productivo” y que “no está bien estar sin hacer algo”. He tenido que librar una batalla contra lo que la sociedad demanda: ser altamente productivo y llenar cada segundo con trabajo o cualquier otra actividad. Quizás al igual que tú, lector, siempre pensé que no hay que perder el tiempo y que hay que sacar el mayor provecho de cada día. Todo esto está bien, no estoy en contra de ser productivo, pero sí en contra del exceso de trabajo, estrés y cansancio.

feet-768633_1280Trabajar una enorme cantidad de horas a la semana y sacrificar el bienestar por el beneficio económico parece ser la regla en nuestra sociedad. Actuamos como si todo fuera urgente, nos es difícil “desconectarnos” de la actividad, pues nos hemos vuelto adictos a los abundantes estímulos externos. A veces parece imposible poder disfrutar de unos momentos de quietud, calma y silencio, sobre todo porque pensamos que no podemos o no debemos hacerlo.

Con seguridad ya sabes de qué se trata mi descubrimiento. Así es, he descubierto el valor del descanso. Ahora comprendo que la vida no es sólo trabajo y que ser productivo no lo es todo. Cuando la actividad se convierte en el centro de nuestras vidas, podemos fácilmente perder el rumbo de nuestra existencia.

A mayor descanso, mayor productividad

El reposo es parte importante en nuestras vidas. Lo saben los psicólogos, quienes afirman que después de un periodo de relajación se aclara la mente, las ideas se acomodan, el cerebro funciona mejor porque se refuerzan las conexiones neuronales, muchas de las cuales contribuyen a hacernos más creativos.

Los educadores y dirigentes de algunas empresas también reconocen el valor del descanso y de un sueño reparador. Se sabe que una siesta mejora la concentración y la memoria; nos hace tener reacciones más rápidas; nos pone más alerta y optimiza las habilidades perceptuales y motoras. Los empresarios japoneses y chinos saben que dar descansos constantes a sus empleados redunda en mayor eficiencia. Algunas compañías innovadoras, como Google, que comprenden el papel que tiene el descanso en la creatividad y el desempeño de sus empleados, cuentan con cabinas para dormir. Recuerdo que una escuela donde trabajé hace muchos años contaba con un espacio con camas aisladas con cortinas para que los profesores descansaran o tomaran una siesta entre clases.siesta

¿Descanso o pereza?

Claro que no hay que confundir el descanso con la pereza. El descanso consiste en encontrar un momento para recuperar la energía, lo cual, paradójicamente, nos vuelve más eficientes y productivos. La pereza es un exceso de inactividad. Descansar significa “desenchufarnos” unos minutos, implica reconocer que no somos máquinas, que no está bien posponer el reposo. No pasa nada si te desconectas temporalmente de tu trabajo, estudio u oficina. Sobre todo en el caso del trabajo, es importante que comprendas que el mundo puede seguir sin ti.

Ideas para recuperar tu energía

  • Toma una siesta de 30 minutos o menos. Usa una alarma para despertarte. Hay quienes duermen unos momentos en el auto y lo encuentran muy reparador.
  • – Descansa mediante una actividad física, como caminar por el parque o las calles, por ejemplo, después de la comida.
  • – Escucha música sólo por el placer de hacerlo. No tienes que hacer nada más mientras sigues cada una de las notas musicales que aparecen en la melodía.
  • – Observa los árboles o los pájaros desde tu ventana o cuando salgas a fumar un cigarro. La apreciación de la naturaleza es muy reconfortante y revitalizante. Al hacerlo, observa cómo la naturaleza no tiene prisa, se toma su tiempo.
  • – Evita el estrés: detente antes de llegar al punto del agotamiento. Es como si evitaras la sed, asegurándote tomar agua regularmente.
  • – Conéctate con tu cuerpo y tus sentidos: retira tu vista de la pantalla de la computadora o de la hoja de papel. Cierra los ojos, escucha, siente. Con cinco minutos es suficiente.
  • – Pon atención a tu respiración por unos momentos. Escribe un recordatorio en un “post-it” con la palabra “RESPIRA”.
  • – Imita a los gatos y a los bebés, que obtienen mucha de su energía de una siesta.
  • – Tómate un descanso mental y aléjate de tus preocupaciones, pendientes, tensiones y cuestiones emocionales. Simplemente siéntate con los ojos cerrados y escucha todos los sonidos que alcances a percibir. Es probable que después de esta simple relajación tengas más energía para continuar y veas las cosas bajo una luz diferente.
  • – Evita el cansancio físico: siéntate, cuando puedas hacerlo, en lugar de estar de pie; acuéstate, siempre que puedas hacerlo, en lugar de estar sentado.
  • – Tómate un día libre de vez en cuando. Prográmalo y recupera fuerza cuando te sientas demasiado estresado, agotado o harto.♦mexico-747333_1280

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